04 marzo 2006

Principe de la Iglesia y ciudadano.


Un articulo de opinión y una entrevista, publicadas en su edición de hoy sábado en Diario de Sevilla ,dibujan a las claras el presente, pero sobre todo el futuro de la ciudad. Carlos Colón, en"La ciudad y los días" vuelve a quejarse amargamente de las muchas barbaridades urbanisticas perpetradas en las últimas décadas en la ciudad. Desde el régimen franquista, al control andalucista y ahora, de nuevo, el socialista. Hasta tal punto que el profesor Colón teme que, en breve, la ciudad deje de reconocer a sus hijos. Recomiendo éste articulo, pero sobre todo, la entrevista de Carlos Navarro Antolín al Cardenal Arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo. Se trata de una entrevista típica de los primeros dias de Cuarsema, muy centrada en las cofradías, la vida interna de las Hermandades y la Semana Santa. Pero el prelado, además de ser la máxima autoridad de la Iglesia en Sevilla, también es ciudadano. Y comprometido. El periodista lo sabe y le pregunta por, entre otras cosas, las facturas falsas, sus relaciones con el el alcalde o el descenso de las inversiones públicas en la capital de Andalucia. Y es aquí, también, donde monseñor Amigo pone el dedo en la llaga. Todos lo sabemos y es nuestro cardenal el que se atreve a decirlo. Como sevillano de adopción dice ver a Valencia o Zaragoza más ciudades que Sevilla en cuestiones tan básicas como la limpieza o el cuidado de sus calles. Y lo dice con autoridad moral, o si me apuran, obligado por su también condición de ser Hijo Predilecto de Andalucia. Reconozco que ambas reflexiones, la de Carlos (bestia negra de Monteseirín) y la de nuestro Cardenal me han llegado a entristecer en esta invernal mañana del fin de semana. Por ser verdades como puños.

1 comentario:

Lopera_in_the_nest dijo...

Bienvenido a la blogosfera. Mundo de libertad en el que "todo es mentira hasta que no se demuestre lo contrario", es decir, donde hay que tener mucha paciencia.

Tristes tiempos en que la verdad entristece. No desfallezcas, haz convivir la libertad con al tristeza.