29 marzo 2006

Algo se mueve en Fibes.



El título de este post guarda relación con un mueble. Una silla, para ser exactos. La de Felipe Luis Maestro, presidente ejecutivo de Fibes. Se la mueven desde el Partido Socialista con la colaboración inestimable de algún prócer sevillano, venido ultimamente a menos pero con una influencia aún notable en círculos políticos y empresariales. Felipe Luis Maestro no goza de confianza para gestionar el presente, pero sobre todo no la tiene para liderar el futuro. Uno de los grandes argumentos que se utilizarán contra Felipe se guarda en un cajón del escritorio del despacho del alcalde. Se trata de los resultados de una auditoría interna realizada en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla. Mil millones de las antiguas pesetas. Esa es la cantidad. No se trata de que el presidente ejecutivo de Fibes se lo haya llevado, pero si hay serias reticencias sobre la gestión de esa cantidad concreta. En qué se ha invertido y cúales han sido sus resultados. Y ante las dudas actuales, las interrogantes sobre el futuro son inevitables por cuanto se espera la llegada de una importante cantidad de dinero público para la ampliación de Fibes, si es que finalmente se amplia el sin duda pequeño espacio expositivo. Y no se cree que Felipe Luis Maestro sea la persona ideal. Los que le mueven la silla atesoran poder. Sin embargo el amigo de la comunicadora - venida también a menos - es también amigo del que guarda la auditoria, y éste, a su vez, no se lleva mal del todo con el previsible sucesor de Maestro, que no es otro que el incombustible Alfonso Seoane, nada sospechoso hasta el momento y con una imagen prácticamente inmaculada. La cosa anda de momento entre amigos, aunque cuando estos movimientos concluyan, los abrazos, los chistes y las tertulias de sobremesa comenzarán a escasear. En los pasillos, pero sobre todo en los despachos de la Cámara de Comercio el nombre del presidente ejecutivo de Fibes se ha escuchado mucho en los últimos meses. En la sombra, Contreras. Y no es precisamente el cancerbero de la casa de la Plaza de la Contratación.

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