03 mayo 2006

Estatuto excluyente.



No es de recibo, por muy legal que sea, que una norma de tanta envergadura como la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucia salga como salió ayer del Parlamento Andaluz. Con un 40% de rechazo. No es que saliera coja del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, es que salió un Estatuto para la mitad de los andaluces. Un Estatuto de izquierdas, como se encargó de subrayar una y otra vez la portavoz de IU Concha Caballero. Un Estatuto que excluye a poco menos de la mitad de los andaluces representados en la cámara autonómica. Sin entrar en las interioridades del texto, muy social y todo eso, la responsabilidad histórica del presidente de la Junta Manuel Chaves pasará factura al que debería ser presidente de todos los andaluces y no sólo de un 60%. Y lo más lamentable de todo es que no hizo un sólo esfuerzo, más allá de gestos de cara a la galeria, para lograr el consenso con el principal partido de la oposición y los nacionalistas andaluces. Chaves ha utilizado a Andalucia como un mero instrumento partidista en la estrategia de ZP para con los nacionalismos catalán y vasco. Nos ha utilizado con un estatuto que imita al catalán en aspectos que curiosamente no nos beneficia. Lo he entendido así y mucho más desde que asistí a las casi 10 horas de pleno extraordinario en el que se debtió y aprobó un Estatuto que nos crea un problema donde no lo teníamos. ¿Realidad nacional? La realidad de Andalucia es la que ayer no tuvo apenas protagonismo en el debate estatutario: el paro, la vivienda, la convergencia con el resto de España... ¿España?. Por primera vez en la cámara andaluza se utilizó el término españolista como insulto. Lo profirió un diputado de IU contra otro del PP. Copiamos de los demás sólo lo malo. Y las reticencias con respecto a Chaves se las ha ganado a pulso con sus continuas contradicciones sobre la realidad nacional de Andalucia. Donde dije digo, digo Diego. Pues eso. ¿Y la sociedad civil andaluza? ¿Y los empresarios?. zzzzzzzzzzz Dame pan y dime tonto. Como hace 50 años. Como siempre.

1 comentario:

Antonio Marías dijo...

La reforma del Estatuto andaluz da pena; para ser más exactos, dan pena los que la promueven. Manda narices que el Parlamento Andaluz tenga que hacer encaje de bolillos semántico con realidades y naciones para tapar la aberración que Zapatero ha perpetrado con el Estatuto catalán. Diluyamos el bombazo catalán con un enjuage vergonzante y surrealista en Andalucía, ¿no? Vaya asco de "gobernantes" andaluces.