
Tengo el orgullo de contar, entre mis amistades, con buenos socialistas, que no socialistas buenos como bien apunta alguna inquieta blogera sevillana. Con ellos discuto habitualmente hasta que se me seca la boca. Tertulias maratonianas, en ocasiones incluso apasionadas, que suelen reportar interesantes perspectivas sobre lo que se cuece en el seno del partido en el poder. Esos buenos socialistas tienen muy clara la necesidad de alternancia política en el gobierno andaluz, como vía de regeneración interna, y apuntan a una clave para sortear al yá inevitable candidato socialista a la alcaldía de Sevilla: la lista. Ahí tienen depositadas todas sus ilusiones. Aseguran que el alcalde será lo de menos; que el partido lo tiene tan claro que pretenden, en caso de ganar las elecciones, que el Monteseirín " no toque bola". Es decir, el poder lo ejercitarían de manera efectiva del segundo en la lista en adelante. El alcalde no tomaría las decisiones. Por eso andan en estos días bastante liados en la confección de la lista electoral, maniobrando para evitar nuevas imposiciones de Manuel Chaves. La batalla interna está siendo intensa y todos toman posiciones para evitar un nuevo desaguisado, como el que adorna actualmente al equipo municipal socialista. Con esa hipotética lista "solvente y socialista" creen que podrán gobernar una nueva legislatura y sentar las bases de un nuevo proyecto sin Monteseirín de cara a 2.011. Están convencidos que el cabreo de las bases se pasará cuando conozcan la lista. Mucho se lo van a tener que trabajar para conseguir ilusionar no yá a los suyos, sino a los indecisos; clave una vez más en la próxima cita electoral. En cualquier caso, sigo pensando que el resultado no será muy distinto a los yá conocidos PSOE-IU, PP-PA. Veremos.
















