
Resulta bastante curioso, por no decir triste, comprobar cómo en esta bendita tierra se arremete contra todo aquel que se atreve a criticar al poder establecido, especialmente desde el ámbito periodistico. Por el simple hecho de que algunos periodistas nos mostremos críticos con el régimen imperante, se nos cuestiona y se nos encuadra en supuestas estrategias politicas y partidos de la derecha. Y aquellos que no parecen admitir el legítimo derecho de los periodistas a discrepar son precisamente otros periodistas, aquellos que trabajan directamente para los politicos. En este sentido, hay diferencias sustanciales entre unos y otros. En Sevilla como en otros muchos lugares, los periodistas más criticos con el gobierno son aquellos que pueden, precisamente, ejercer libremente la profesión desde medios de comunicación que, generalmente, suelen ser privados. No he trabajado nunca en un medio público ni tampoco en un gabinete de prensa de una institución pública. No tengo esa experiencia, pero entiendo, sin querer generalizar, que un periodista vinculado a un politico será siempre muchisimo menos objetivo que un periodista de un medio de comunicación privado. Y son algunos de esos periodistas los que afirman, sin pudor alguno, que los criticos trabajamos, somos afiliados o deberíamos afiliarnos al PP. ¿Qué credibilidad tiene para un periodista independiente una nota de prensa? Poca, muy poca. Pues bien resulta que son esos, los que elaboran las estrategias mediáticas de los politicos en el poder, los que arremeten contra los que no ven las cosas como les hacen ver a ellos. Entiendo que la olla es la olla, pero por favor, déjennos trabajar en paz y expresarnos como buenamente podamos o sepamos. Es nuestro derecho. Desde hace años llevamos el paso cambiado en esta Andalucia imparable. Los malos, la oposición y los medios de comunicación independientes. Los buenos, los dirigentes y sus adeptos. Como en Venezuela. Como en Cuba. Pues mientras exista el Estado de Derecho y mientras la Constitución Española nos ampare, aquellos que no tenemos miedo y que no dependemos del presupuesto público, seguiremos contando las cosas tal y como las vemos. Guste o no. La Democracia, con mayúsculas, es así. Que el régimen no te impida ver las cosas como verdaderamente son. Asi pues, vamos a llevarnos bien y dediquémonos cada uno a nuestras obligaciones. Al lío.








































